ANNA SIMÓN VÍCTIMA INJUSTA DE UN BRINDIS POLÉMICO


Tengo que deciros que una de mis bebidas preferidas es el cava, la cerveza no entra en mi “top ten” de refrescos. Para quien escribe esta crónica y para mucha gente, catalanes o no, es raro ver como se brinda con la rubia espumosa y no con otro líquido burbujeante, sea cava o champagne, según las preferencias.


Queda claro que históricamente los brindis son más glamurosos y que la cerveza no cumple estas expectativas. Dicho esto el mundo publicitario es un pastel ahora poco repartido, y conseguir un pedazo con unas buenas prestaciones es plato de buen gusto para una tv. Así los brindis en las últimas ediciones de las Campanadas de fin de año han cambiado su concepto, pero en este 2014 se ha atacado injustamente a otra rubia, humana, catalana y profesional.
La periodista Anna Simón, Reina del Cava en 2013, ha sido tachada de “traidora” por algunos medios y el sector empresarial del espumoso ha puesto el grito en el cielo. Todo esto se resume en una polémica en la que Simón es cabeza de turco “sin comerlo ni beberlo”.

Tengo que manifestar mi absoluto rechazo a los que han cargado contra Anna, la comunicadora me consta que es una amante del cava pero el 31 de diciembre estaba realizando un trabajo.
La presentadora cuando fue elegida Reina en los festejos de Sant Sadurní, no firmó contrato alguno que la ligara con la bebida catalana de por vida. La Nochevieja pasada desempeñó su trabajo, según las directrices de la Grupo Atresmedia, ni ella podía imponen nada ni era su función marcar las pautas.


Fuentes del sector, menos radical reconocen que “quién paga manda”, quizás “éticamente” no queda bien su postura pero Simón seguía un guion con mucho dinero de por medio,impuesto por la marca de cerveza.
Encuentro del todo lógico que el sector del cava pueda negociar con las teles un brindis como siempre, incluso que la próxima Reina adquiera unos compromisos, estipulados y pagados como tal, pero de ahí a menospreciar a la presentadora dista un abismo.

Pondré un ejemplo bastante claro, es como si un actor o una actriz con una sexualidad definida, se negara a hacer otros papeles en contra de sus apetencias, el trabajo es el trabajo y la profesionalidad impera.