EL PRESIDENTE DE PLANETA SE "MOJA" EN LA BODA DE SU HIJO


Esta mañana las revistas del corazón andan llenas de las fotos de la “boda del año”. Pablo Lara, hijo del factótum del Grupo de comunicación Planeta y Anna Brufau, consiguieron reunir a políticos de distintos bandos, empresarios y VIPS de muy variopintos.


Al ver las imágenes uno se pregunta ¿era una boda de estado?, aglutinar a presidentes y ex presidentes de gobierno, mandatarios y miembros de la realeza es un mérito que sólo consiguen unos pocos. Si el señor José Manuel Lara, que tuvo en su padre un maestro, nunca ha pensado en dedicarse a la política, la respuesta a su convocatoria le deja una puerta abierta a ello.
El empresario multimedia es una gran aliado de Mariano Rajoy en Catalunya, de hecho así lo ha manifestado públicamente con frases como, “Europa votaría de forma unánime no a la independencia”. Quizás por ese motivo los dirigentes populares hicieron piña en la boda del hijo Lara, mientras Artur Más solo acudió al convite, evitando a Rajoy. En este sentido el Presidente de Planeta no pudo sentar en la misma mesa a los dos presidentes enfrentados, el único fallo en un enlace en el que el arcoíris político brilló con luz propia.


Por otra parte José Manuel Lara ha sido un ferviente defensor de Iñaki Urdangarin, siempre se ha posicionado a favor de su inocencia. Así lo ha confesado en multitud de ocasiones, “no he visto ningún delito del que se pueda acusar a Urdangarin”.


Queda claro que el magnate de la comunicación realizó unas invitaciones atrevidas y arriesgadas, su poder se lo permite y la respuesta de la gente fue buena. Curiosamente entre la larga lista de asistentes ninguna cara visible de Antena 3, la Cadena de Planeta. Sólo se vio  a su jefe de informativos, Gloria Lomana casada con el ex ministro popular, Josep Piqué.

Por otra parte la organización fue perfecta tanto como la elección de los trajes de los novios y el cátering. Ella con un espléndido modelo de Raimon Bundó, que no puedo abrir boca en el proceso de elaboración del vestido, y Pablo Lara con un traje de Conti, una de las sastrerías con más prestigio en Barcelona. Mientras el banquete fue servido por una de las empresas con un gran renombre en la Ciudad Condal con sede en la Diagonal, Mercès.