ENRIQUE IGLESIAS, DE L´ESCALA A CAP ROIG



Quién le diría al hijo de Julio Iglesias que 20 años después volvería a la Costa Brava. Fue el verano de 1993, yo estaba trabajando en la Cadena Ser y tuve que desplazarme a esa zona para cubrir una información “curiosa”, el veraneo de la familia Preysler-Boyer. Isabel y sus hijos mayores, junto a Tamara fruto de su relación con Carlos Falcó cambiaron Marbella por L´Escala. El motivo de su “estancia” en esta población de l´Alt Empordà era estar más cerca de la familia Bofill, cuyo hijo mayor Ricardo iba a casarse en otoño con Chábeli.


Isabel Presyler casi no salió de la casa que había alquilado en el municipio costero solo para hacer una “entrada triunfal” en el Festival de Música de Perelada, y alguna escapada gastronómica con su marido, Miguel Boyer. Compañeros periodista estuvieron montando guardia todo el mes de agosto para captar alguna imagen de la ex de Julio Iglesias. Recuerdo que en mi breve visita solo vi salir a Enrique y Julio Jr. para jugar una partida de tenis. Los hermanos, por aquel entonces muy unidos, fueron bastante simpáticos con la prensa atrincherada en aquel lugar

La vida da muchas vueltas y 20 años después Enrique, que ha hecho una gran carrera como cantante, ha vuelto a la Costa Brava para clausurar uno de los festivales con mayor prestigio, el de Cap Roig. El novio de Anna Kournikova hizo levantar al público con sus temas y no dejó a nadie indiferente. El joven, tiene ya 38 años, no tiene una gran voz, pero la defiende con dignidad y se pone al público en el bolsillo.